Tratamiento de aceite

Los bobinados primario y secundario de los transformadores de alta potencia, se colocan en una cuba llena de fluido dieléctrico que cumple dos funciones esenciales para su funcionamiento correcto:

  • Una función de aislamiento que evita la creación de arcos eléctricos entre las diversas piezas bajo tensión.
  • Una función de refrigeración gracias al papel portador de calor del fluido y con intercambiadores de calor incorporados a la cuba del transformador o externos (radiadores pasivos, intercambiadores aero refrigerantes o con agua,…)

Estos fluidos dieléctricos son habitualmente aceites que pueden ser de origen mineral, vegetal, de tipo silicona y/o sintético. Con el paso del tiempo, estos fluidos van degradándose:

  • Recuperación de la humedad por contacto accidental con el aire y/o desabsorción de los aislantes
  • Formación de gas disuelto ligado especialmente a calentamientos locales
  • Presencia de impurezas ligada a la descomposición de determinados aislantes
  • Oxidación del aceite que se vuelve ácido progresivamente

Hay que vigilar por lo tanto la calidad del aceite realizando análisis periódicos, porque el envejecimiento altera sus características dieléctricas. El poder aislante del fluido se degrada y las impurezas y/o burbujas de gas que contiene crean pasos privilegiados para la propagación de arcos eléctricos. Este fenómeno, que tiene tendencia a ampliarse con la antigüedad del transformador, va a producir micro rupturas y puntos calientes que van a acelerar la degradación del aceite y de los aislantes provocando, con el tiempo, cortocircuitos destructivos, incluso el incendio del transformador.

Resulta, por lo tanto, indispensable tratar estos fluidos dieléctricos en cuanto uno de los parámetros analizados derive más allá del umbral aceptable (definido reglamentariamente en algunos países).

En función del estado del aceite, se pueden aplicar dos tipos de tratamiento:

  • El tratamiento estándar que consiste en purificar el aceite eliminando las partículas sólidas por filtraje y el agua y gas disuelto por evaporación al vacío a una temperatura de 70 a 90ºC (en función de las especificaciones técnicas del fluido)
  • La regeneración del aceite, que interviene después del tratamiento estándar, va a permitir que el fluido recupere todas sus características físico-químicas de origen (acidez, coloración, resistividad, etc.). Este procedimiento se realiza pasando el aceite a través de las resinas (denominadas comúnmente « tierra de Fuller »). Este modo de tratamiento es económico en cuanto a la inversión, pero produce un coste de funcionamiento notable teniendo en cuenta el consumo de resina y del precio del tratamiento de las resinas usadas.
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  • El nuevo procedimiento Reg’N reduce notablemente estos costes de explotación consiguiendo reactivar periódicamente las resinas en curso de tratamiento mediante un procedimiento original.

Estos tratamientos de regeneración representan una alternativa tanto económica como ecológica al procedimiento de « refilling », que consiste en sustituir la carga de aceite por otra nueva. Además del problema de reciclaje de los aceites usados y del consumo de un volumen importante de producto generalmente fósil (los transformadores de gran tamaño pueden contener hasta 100 toneladas de aceite), el método de « refilling » va a requerir una detención prolongada del transformador a tratar, lo cual no es el caso de la regeneración que puede llevarse a cabo bajo carga, o sea, sin detener la instalación. Otra ventaja notable consiste en que la regeneración permite un tratamiento más completo de la acidez de los aceites, mientras que cuando se sustituye la carga, no es extraño constatar tras algunas semanas una elevación del nivel de acidez ligada a los aceites usados contenidos todavía en los aislantes después del vaciado.